La importancia de la disciplina

La Importancia De La Disciplina

Existen ciertos componentes básicos que conforman una mentalidad poderosa.

 

Como hemos visto anteriormente, la mentalidad es la manera de pensar de un grupo o individuo, y conforma todos los valores, características, y auto-dominio—el grado en que controlas tu estado emocional—de una persona.

 

A una mentalidad fuerte se le atribuyen frases como: “Mente sobre materia”, “No hay nada que la fuerza de voluntad no pueda lograr”, “Pienso luego existo”, y muchas más.

 

De hecho, ciertas ramas de la filosofía aplicada—que están enfocadas en aplicar conceptos a la vida diaria y no tanto en resolver misterios solo por el hecho de resolverlos, como el estoicismo, fundamentan sus principios y recomendaciones en la cultivación de una mentalidad resiliente.

 

“Elije no ser herido—y no te sentirás herido, no te sientas herido—y no lo habrás sido.”

–Marco Aurelio.

 

Sin embargo, además de la habilidad para enfrentar situaciones difíciles con la “cabeza fría”, la capacidad de actuar de manera independiente a nuestro estado emocional, es lo que nos confiere la maestría total sobre nuestro estado mental.

 

A esta habilidad para actuar sin importar el “cómo nos sentimos” en el momento con la finalidad de completar un propósito que se tiene planeado, es lo que se conoce como la disciplina.

 

¿Cuál es la importancia de la disciplina en la vida de una persona, y como está te ayudara a mantenerte progresando constantemente y de una manera controlada—entre otros beneficios?

 

Es lo que veremos en esta ocasión.

 

La importancia de la disciplina

Pocas personas, no, peor aún… pocos hombres pueden decir confiadamente que son individuos disciplinados.

 

El “lo pensaba hacer, pero no tenía ganas”, es una frase que se escucha demasiado frecuentemente.

 

Vivimos en una sociedad en la que el valor de ser disciplinado se ha relegado a cuentos míticos y unos cuantos individuos destacados. No siempre fue así, sin embargo.

 

Históricamente, las fuerzas de guerra han empleado la disciplina como una de sus mayores herramientas en el desarrollo y “endurecimiento” de sus integrantes, por una solo razón: la disciplina provee de estructura y predictibilidad a las acciones que se tienen que ejecutar. La estrategia es responsabilidad de las cabezas de la armada, pero la ejecución depende totalmente de los individuos que se encuentran en el campo de batalla, y si estas piezas actúan solo cuando sienten que quieren hacerlo en las situaciones más difíciles, peligrosas, e impredecibles con las que un ser humano se puede encontrar—i.e. la guerra, un plan, por más bueno que sea, no se podrá en el campo de batalla efectivamente plasmar.

 

La disciplina es la clave para poder convertir de una manera “asegurada” la planeación en ejecución, a pesar de las tribulaciones inminentes y no contempladas que se pudiesen presentar.

Como estratega (ej. supervisor, gerente, comandante), la disciplina te provee con la certeza de que tus subordinados actuaran de acuerdo al plan sin importar la situación al momento de tener que llevarlo a la acción. Como individuo, la disciplina te brinda algo similar.

 

Una vez aprendas a identificar a tu cuerpo y mente como tus subordinados—y no al revés, te darás cuenta del gran poder que tienes ante ti, y de el gran apoyo que la disciplina te dará para poder ejércelo.

 

Al entrenar con pesas, no importa que ejercicio utilices, siempre y cuando el músculo que se quiere trabajar reciba la cantidad adecuada de estimulación, este crecerá en respuesta a esta acción—siempre y cuando la nutrición necesaria sea provista claro está.

 

La disciplina funciona de la misma manera.

Independientemente del tipo de situaciones/acciones con las que la disciplina sea cultivada, esta podrá emplearse en otras áreas de la vida sin la necesidad de ser adaptada.

 

Por ejemplo, si entrenas disciplinadamente (i.e. no solo cuando tienes ganas), la disciplina que de esta práctica sea generada será automáticamente trasladada a otros rubros de tu existir, como el trabajo—ej. levantarte temprano constantemente sin apagar el despertador, tu alimentación—ej. seguir tu dieta al pie de la letra—y, en general, todos los comportamientos rutinarios asociados con la culminación de una meta o sistema.

 

Muchos piensan que la disciplina es una forma de “castigarte” a ti mismo, pero nada podría estar tan alejado de la verdad—esta aseveración obviamente proviene de personas no acostumbradas a la acción a pesar de la emoción.

 

La disciplina, mediante hábitos y rutinas, te brinda la capacidad de darle control y estructura a tu vida

 

La disciplina es lo único que te permitirá progresar contantemente en cualquier meta que te propongas.

 

Una vez estas consiente de tu capacidad para ejecutar sin titubear lo que en papel tienes pensado alcanzar, puedes tener la seguridad y confianza de que todo lo que quieras lograr lo puedes en tu vida plasmar.

 

Cuando las dudas y la vacilación sobre tu capacidad para la ejecución de un plan de acción se han esfumado, la paz mental inminentemente llegará.

Por primera vez en tu vida, te sentirás en total control de lo que sucede a tu alrededor con el conocimiento de que, todo, sin importar que tan difícil o complejo parezca, mediante la aplicación de la disciplina, puede ser logrado.

 

La plena confianza en la predictibilidad del resultado esperado, te liberara de la tensión mental que la incertidumbre suele generar.

La disciplina no te hará sentirte oprimido o “castigado”, sino todo lo contrario, te hará sentirte más libre y confiado.

 

La disciplina es libertad.

 

Un hombre disciplinado es un hombre libre.

 

Por otro lado, ¿Quieres ser considerado para un puesto de liderazgo?

 

La disciplina, siendo el factor más crítico para poder en cualquier habilidad alcanzar la maestría, es un rasgo altamente masculino y, por lo tanto, admirable, buscado, y respetado. Solamente piensa en personajes altamente disciplinados—y por lo tanto maestros de su arte—como Bruce Lee, Mozart, o Henry Ford.

 

El ser alguien admirado y respetado te conferirá con verdadero poder de liderazgo. Las personas te seguirán porque quieren no porque deben. La respuesta efectiva a tus indicaciones provendrá de la admiración, no de la obligación.

 

Además, si los integrantes de tu equipo se sienten respaldados por tu disciplina fortalecida aunada a tu capacidad para decidir basado en la racionalidad en lugar de la momentánea emocionalidad—i.e. tu auto-dominio mental, su confianza por tu cabida para liderar les brindara una fe ciega en tus decisiones y la certidumbre de que la meta se alcanzara si por tu consejo guían sus acciones.

 

Finalmente, no hay nada más atractivo para las mujeres que un hombre líder que por otros individuos es admirado, respetado, y seguido.

 

¿Qué más razones necesitas para comenzar a incorporar la disciplina en tu vida?

 

Como cultivar la disciplina

“Saber no es suficiente, debemos aplicar. Querer no es suficiente, debemos actuar”

–Bruce Lee

 

¿Cuál es la mejor manera de cultivar tu disciplina?

 

Simple. Solamente haz lo que dijiste que ibas a hacer.

 

Dijiste que ibas a entrenar 3-4 veces a la semana, lo haces

Dijiste que seguirías una dieta para bajar de peso, lo haces.

Dijiste que te bañarías con agua helada todos los días por la mañana, lo haces.

 

Creo que entiendes el punto…

 

La disciplina es una de las máximas expresiones de la acción racional sobre la sensación emocional, y recuerda, lo racional es a lo masculino, como lo emocional a lo femenino.  Entre más tus acciones sean guiadas por la racionalidad en lugar de la emocionalidad, mayor tu percepción—y la de otros—de tu auto-dominio, energía masculina, y determinación.

 

En estos tiempos, el hombre promedio no es disciplinado.

 

No seas un hombre promedio, se disciplinado. Sé un hombre superior.

 

Conclusión

Según Jack Donovan, las virtudes tácticas que definen la masculinidad son la fuerza, el coraje, la maestría, y el honor.

 

Tres de estas virtudes—fuerza, coraje, y maestría; dependen totalmente de tu capacidad de acción en omisión de la emoción. Es por esto que, por definición, un hombre disciplinado es un hombre masculino—y un hombre masculino es un hombre atractivo.

 

Cultivar la disciplina es algo simple—más no por eso fácil.  Solo haz lo que tenías planeado.

 

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